En el marco de un nuevo aniversario del fallecimiento del general Don José de San Martín, la Asociación PAYS, la Asociación Cultural Sanmartiniana y la Municipalidad de Luján invitan a todos los vecinos a participar del acto homenaje al libertador. El mismo se desarrollará el sábado 17 a partir de las 14:45hs en el monumento ecuestre en el Parque San Martín, con la participación de escuelas e instituciones.

El 17 de agosto de 1850 José de San Martín fue atendido después de almorzar por su médico personal, el doctor Jordan. Ante la gravedad de su salud, el facultado le pidió a Mercedes, la hija del General, que convoque la asistencia de una de las hermanas de la caridad. San Martín, algo cansado y con fuertes dolores de estómago solicitó a su yerno, Mariano Balcarce, que lo acompañara a su dormitorio. A las tres de la tarde, el Libertador nos dejaba con su muerte el legado más importante para nuestra América: la libertad.

“El devenir de la historia encasilló a San Martín, durante muchos años, como el gran militar y estratega que fue. En estos años, además de seguir sobresaltando la epopeya del cruce de los Andes que asegurara la Independencia de la Argentina, Chile y Perú, hacemos hincapié también en sus valores políticos y económicos. Eso lo demuestran sus gobernaciones en el Cuyo y en el Perú, donde apostaría fuertemente a la educación y el progreso como motores de cambio”, detalló el historiador lujanense Federico Suárez.

En Luján lo homenajeamos con sus dos visitas al Templo de la Virgen: tal como lo describe Enrique Udaondo en su Reseña Histórica de la Villa de Luján: “Fue en mayo de 1818, cuando el general San Martín visitó la villa y el Santuario de Luján. Venía cubierto con los laureles de la reciente victoria de Maipú y en viaje de Chile a Buenos Aires con el propósito de arbitrar recursos para proseguir la campaña del Perú. Esta visita a la Villa de Luján debió efectuarla en los días 9 o 10 del referido mes de mayo, porque su arribo a la ciudad de Buenos Aires fue en las primeras horas del día 11. Tenía a la sazón 40 años de edad. Fácil es suponer cuán grata le fuese su visita a la histórica Villa y los sentimientos que en ella le dominaron. En el secular Santuario su espíritu debió elevar votos de gratitud al Cielo por la protección que le había dispensado y que tan solemnemente había impetrado haciendo jurar a la Virgen, en Mendoza, Patrona del Ejército de los Andes. Con qué júbilo debió contemplar allí los gloriosos trofeos de la batalla de Salta, enviados por el general Belgrano desde Jujuy en 1813”.

Sabemos por escritos del General que en esta visita fue recibido por el cura párroco Argerich y que hubo repiques de campanas. Era el hombre del momento y su ejército le daba la libertad a Chile y por supuesto a la Argentina. Todavía faltaba liberar Perú.

En 1823, en su segunda visita a nuestra ciudad, las cosas habían cambiado. Volvía de Perú y fue su último paso desde Mendoza a Buenos Aires. Lo esperaría su estadía europea y el gran legado que nos dejó a los americanos: la libertad y la independencia.

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